Happy birthday to me + carta semanal

11.06.2019

Estoy segura que si nos dieran una fecha concreta, en la que se determinara la fecha final de nuestra existencia, nos preocuparíamos tan sólo por vivir, y dejaríamos de lado las gilipolleces que nos ocupan la mente en nuestro día a día.

Me encanta cumplir años. Me encanta celebrar que llevo un año más viviendo, sintiendo, riendo, llorando, luchando. 

Me gusta echar la vista atrás y ver todo lo que he conseguido, lo que he evolucionado, lo que he crecido.

Me gusta ver quién ha permanecido conmigo y quién, solo estaba de paso. Me gusta ver dónde estoy ahora, y ser agradecida por ello.

No hay año que no aprenda algo, y lo que he aprendido en la transición de los 30 a los 31, es a vivir, y a dejar de soñar.

Me he tirado 30 años de mi vida soñando despierta, dormida en vida. Y es ahora cuando por fin tengo las riendas de mi vida bien encajadas en mis manos, y dónde puedo decir, que estoy cien por cien completa.

Siempre pensaba que mi felicidad dependía de las personas que tenia a mi alrededor, de amistades que en verdad no me aportaban nada, pero que de vez en cuando, ahí estaban. De tener un buen sueldo en un trabajo que no me producía ningún tipo de satisfacción. De relaciones esporádicas que sólo llenaban un hueco en mi cama, pero no en mi corazón. Y donde el vacío que sentía en mí, lo intentaba cubrir con bienes materiales que nunca eran suficientes.

Vivía en el prototipo de la sociedad. Hasta que desperté. Y me di cuenta, qué buscar la felicidad fuera, era un trabajo en vano que debía dejar. Que para ser feliz, primero tenía que saber quién era yo, porqué me sentía así, y aprender a amarme.

Y voy a ser sincera, y os voy a decir que las conclusiones que sacaba no me gustaban nada, ya que me daba miedo empezar a soltar todo lo que tenia amarrado desde hace años, pero que en verdad, y sin darme cuenta, me estaba destrozando. 

Y lo hice. Empecé a saber y a conocer quién era yo. La astrología para eso resultó ser una herramienta muy útil, que me ayudó a abrir los ojos en muchos aspectos. Empecé a aceptar aspectos y rasgos de mí que intentaba reprimir por miedo a lo que pensaran los demás. Empecé a escuchar lo que me pedía mi cuerpo y mi alma, en el momento que lo decían. Y si tenia que aprender a decir, y a decir, NO, lo hacia. 

Empecé a escuchar a mi alma y a mi intuición cuando estaba con personas que no me hacían sentir cómoda en muchos aspectos, por muchos años que llevaran a mi lado. 

Dejé de intentar cubrir las expectativas que los demás tenían sobre mí, ¡bastante tenia con cubrir las mías! 

Dejé ir a personas que no me convenían. Dejé de buscar la aceptación de los demás hacia mí. Investigué que era lo que me hacia feliz, y porque no había tomado la iniciativa de hacerlo antes. Estudié cada uno de los patrones que se me habían repetido a lo largo de mi vida y que me habían hecho tanto daño, para saber dónde estaba el fallo.

Empecé a escucharme, a dedicarme tiempo, a quererme. Y eso, amigos míos, no es malo.

Tuve que apartarme un tiempo de todo lo que en ese momento, para mí era mi vida normal. Y hubo gente que lo aceptó, y otras que con el tiempo, me lo reprocharon. Pero no me importó, ni me importa. Estamos aquí para vivir nuestra vida, para cumplir nuestro propósito, y aunque la felicidad absoluta no es real, lo importante es aprender a vivir con cada una de las sensaciones que nos acompañan en nuestro día a día.

Así, solo así, podrás ser y podrás hacer feliz a los demás.

Yo empecé a vivir por y para mí. Aprendí que ser un poco egoísta y dedicarnos tiempo, nos ayuda; física y mentalmente. ¿Si no te cuidas y amas tu primero, cómo piensas poder hacerlo con los demás? 

Ha sido una búsqueda interior larga, de hecho, no hay día que pase que no descubra, trabaje, y acepte algo nuevo sobre mí. Pero aquí estoy. Feliz. Escribiendo, queriéndome, queriéndote. 

Empieza a escucharte. ¿Te sientes perdida? ¿Y vacía? ¿Estás haciendo realmente lo que quieres hacer? ¿O sólo haces lo que los demás esperan que hagas? ¿Decides por ti? ¿Te sientes complacida con las personas que tienes alrededor?

¿Cambiarias algo?

Si la respuesta es sí, estás en la misma posición que estuve yo, y querida, tienes trabajo por hacer. Pero tranquila, que con el tiempo, una luz brillante ocupará todo tu interior y será entonces, cuando empieces a vivir de verdad. 

Quien espera, desespera. Pero no hay resultado mejor que el que viene tras esa desesperación. 

¡Empieza a vivir leñe! Que lo malo de no saber qué fecha de caducidad tienes, implica que puede ser en cualquier momento. Y que el mañana no existe.

Empieza ahora.

Con amor, Mon