Carta semanal↛ 22/07

19.07.2019

Parece mentira cómo va avanzando la vida, que rápido pasa y que lentos vamos nosotros; a pesar de vivir en un momento de velocidad social.

Y es que vivimos pensando que tenemos muchos años por delante en los que hacer frente a la vida y vivir, todo lo que no queremos hacer ahora. Tu zona de confort te está matando lentamente, y aún no lo sabes. Yo no lo sabía.

Me levantaba cada día para ir a trabajar con una sonrisa forzada, porque me daba miedo perder un trabajo estable y que me ofrecía una estabilidad económica. Me daba miedo intentarlo y fracasar. Me daba miedo dejar lo que llevaba once años haciendo sin parar, a pesar de saber que ese trabajo, no era para mí. Me daba miedo lanzarme al mundo para que me leyera, escuchara. Me daba miedo compartir mi don, aún sabiendo que podía hacer más bien a la sociedad que mal. Me daba miedo lo que pensaran de mí. Me daba miedo enfrentarme a lo que pensarían los demás, por decidir dedicarme de lleno a lo que deseaba a mis 31 años. - Te tienes que poner ahora hacer tonterías - me decían. 

Venimos a este mundo con un único propósito, una lección que aprender y obstáculos que superar. Y eso, lo elegimos nosotros antes de nacer. Cosas pendientes que tenemos que aprender a superar y cerrar ese circulo kármico que llevamos arrastrando tiempo atrás.

Yo no fui consciente de ello hasta hace poco, como ya he dicho en otras ocasiones. Hubo un día en que mi cabeza, mi corazón y mi alma se unieron, y dijeron basta. Y me perdí por completo. Me cuestionaba todo. Me cuestionaba por qué la gran mayoría de personas que habían pasado por mi vida ya no estaban. Me cuestioné por qué, a pesar de ser buena trabajadora y entregada, se me repetía el mismo patrón en los trabajos. Me cuestioné y juzgué a mi misma. No me entendía, ni me comprendía. No comprendía por qué estaba la mayoría de días triste y arrepintiéndome de todo lo que pude hacer y no hice. Me cuestione mi vida por completo. Había perdido mi brújula y no era capaz de encontrar el rumbo para volver a dirigir mi vida de nuevo. 

Y entonces caí, que no podría jamas redirigirme hacia el camino correcto, si primero no me encontraba a mi misma. Y qué ahí cuando todo empezó a cambiar.

Y sonrío ahora escribiendo esto, porque nunca me hubiera imaginado en esta situación, ni haciendo lo que hago, ni siendo quién soy ahora mismo.

Muchas personas cuando escuchan la palabra "astrología" creen que se trata de un tema de brujas y magos, que utilizan pelo de gato y pollos muertos para hacer sus rituales. Y aunque sí que hay personas que tienen un don especial, la astrología es mucho más. La astrología es una herramienta de autoconocimiento personal, de alineación, de sincronía. Yo al menos lo veo, y lo siento así. Siempre he sabido que era "especial", que no refiere a mejor, pero sabia que había algo en mí que no era capaz de explicar. Tenía una intuición muy fuerte que me daba miedo mostrar o desarrollar, porque muchas veces "eso" que se encendía dentro de mí, me mostraba cosas que no quería ver. Así que la apagué. 

La astrología, y varias personas que he ido conociendo después de empezar a comprender de qué se trataba todo esto, han coincidido en lo mismo. En lo qué soy, en lo qué he venido hacer, y me han enseñado como ir aprendiendo.

Muchas veces apagamos nuestra intuición, nuestra llama interior por miedo, y amiga, eres mucho más poderosa de lo que imaginas. Siempre digo que si estas aquí es porque algo mas grande que tú y que yo te ha dirigido hasta esta pagina, hasta mí. Puede que estés perdida, que te estés cuestionando lo mismo que hice yo en su día, o simplemente, este era el empujón que necesitabas para abrir los ojos del todo y dar paso al propósito de tu alma.

Llora, grita, abraza, escóndete, baila, ríe, corre... Libera vieja energía para dejar paso a la nueva. Repítete, cada día, que eres grande, que te mereces lo mejor de esta maravillosa día. Que lo que ocurre, ocurre por una razón. No tengas miedo si estas perdida y has perdido tu brújula. No tengas miedo por dar el paso que tanto deseabas hacer y que el Ego te bloqueaba. Porque amiga, hermana, yo estuve así en su día. Y ahora, no hay momento que no aproveche para dar las gracias, por estar donde estoy.

Estamos juntas, somos una. Libérate.