Carta ↛10/08

10.08.2019

Llevaba un par de semanas sin pasar por aquí para dejarte unas palabras, pero muchas veces aunque intentemos tenerlo todo bajo control y cumplir con cada una de las cosas que tenemos en mente, la mayoría de veces nos resulta imposible controlarlo todo. 

En esta vida llena de prisa, compromisos, quehaceres, trabajo, familia, hijos... a veces tomarse tiempo para uno mismo y dejarse fluir, no está de más. Y no somos peores personas por eso, ni egoístas, simplemente, nos dedicamos tiempo a querernos, cuidarnos. Porque si algo tenemos olvidado es atendernos nosotros primero, anteponiendo siempre las necesidades de los demás a las nuestras.

No está mal decir NO cuándo necesitas hacerlo. Está bien que te apetezca un día quedarte en el sofá de casa. Está bien que prefieras la compañía de un libro a la de un amigo. Está bien que te tomes un fin de semana para ti, una semana e incluso un mes; para cuidarte. Yo lo hice, y no me siento mal por ello. La gente que de verdad te quiere y tiene el camino a tu lado, lo entenderá.

Una de las cosas que he aprendido durante este tiempo es aprender a decir No cuando quiero hacerlo, y no contestar un sí por compromiso. Aprendí a ponerme a mi primero cuando lo necesitaba. Aprendí que estar sola no es malo, que es necesario. Que no puedo cumplir las expectativas de los demás siempre, que mi deber no es ese. Aprendí que si quiero cuidar de los míos, antes tengo que aprender a cuidarme a mí misma. El amor propio es muy importante, porque más amor puro y sincero que nos podemos dar a nosotros mismos, no nos lo podrá dar nadie. Nadie te va a querer y cuidar como lo puedes hacer tu. Nadie sabe verdaderamente tus necesidades, tus deseos, tus penas. Nadie sabe qué música resuena en tu interior cuando estas triste, ni cuando estás contenta. Nadie, por mucho que digan que te conocen, saben quién eres realmente, ni como te sientes.

Así que amiga, amigo, aprende a escucharte. Abrázate cuando lo necesites. Huye cuando tu alma necesite escapar para volver con más fuerza que nunca. Ponte música, la música cura, sea cual sea tu problema. Baila, grita, lee, duerme, llora... haz todo lo que necesites. Pero acuérdate de ti, y no te olvides.

No hay ser más valioso que tú.

Os quiero, Mon